A día de hoy, el médico debe de dar la importancia a todo lo que rodea al paciente, desde la nutrición al estado anímico y emocional (intrapersonal e interpersonal).
Debemos de dejar de tratar los síntomas y empezar a ocuparnos de las causas para poder corregir de raíz los problemas. Si no, en vez de curar, simplemente paliamos y facilitamos la cronicidad de las patologías, al proseguir los mecanismos de inflamación crónica silente del organismo.